Compuso “Triste payaso”, quedó huérfano a los 12 años y vivió en albergue
Esaúd Suárez, el “Charapa de oro” o “Príncipe de la cumbia”, como lo llaman, ya no solo está consolidado como cantante, sino como compositor gracias a su éxito “Triste payaso” que suena en todas las radios del Perú. A sus 25 años es una figura, desde su paso por Kaliente de Iquitos, Caribeños de Guadalupe, Stanis Band y cuentan que la orquesta Papillón le pagó 30 mil nuevos soles de prima para que se sume a su elenco. “Con ese dinero pagué mis cuentas”, refiere.
Pese a que, hoy, la vida y el éxito le sonríen, su infancia fue muy dura desde que su padre falleció cuando tenía 12 años de vida, dejando a su madre a cargo de ocho hijos en una ciudad tan pobre como Iquitos.
“Tuve que vender cocadas, churros y varias cosas que mi mamá hacía en las calles para tener qué comer, lamentablemente al final ella decidió que me vaya a un hogar de menores y mis otros hermanos con algunos familiares, porque llegó un momento que no pudo mantenernos. Fue muy duro y a la vez toda una experiencia vivir en ese lugar”, recuerda el artista.
¿Cómo nace tu amor por la música?
-A mi padre le gustaba la música lírica, él tenía 72 años cuando murió. También, tengo una hermana que canta bonito, pero no ha tenido mi suerte.
“Triste payaso” es una canción de decepción, ¿pero en qué oportunidades tuviste que reír y llorar por dentro?
-En la Navidad, un Día del Padre o estar lejos de la familia en el albergue. Es triste cuando te falta un papá y por nada del mundo quiero que vivan eso mis hijos.
¿Has sufrido por amor?
-No. Un compositor no solo escribe sus experiencias, sino el sufrimiento de otros, aunque el tema “Solo, muy solo” se la compuse a mi esposa Karen cuando estuvimos alejados.
¿Qué haces con todo el dinero que ganas?
-Trato como reina a mi mamá y en Iquitos estoy construyendo un minimarket. Además, levanté mi casita de tres pisos. Todo para mis hijos.
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